Qué me lleva el aire
y me quedo quieta
para sentir su fuerza
entre mis lados.
Y como si me traspasara
un fantasma descuidado,
poseída un instante
me siento sin recato.
Se me despeina el alma
y el tocado
y mis ropas se ahuecan a su paso,
recorriéndome toda sin reparos.
Es como si la nada
se rompiera en espasmos
y quisiera mi gravedad
recomponer los pedazos.
Como si mi rostro
se pegara a un cristal
blando,
invisible y opaco.
Y me coge y me deja
y me zarandea,
no es, sin embargo, su voluntad
mas fuerte que mi destreza.
A.M.G (2013)






