27 ago. 2016

ODA

a un tiempo maldito

Óleo de Oswaldo Guayasamin

Como un "kafir" cualquiera
desmontas los santuarios de mi infancia

¡Maldito seas!

Enfermedad sin remedio eres
que nos vuelve idiotas y nos cura de años,
devolviendo decepción por desengaño.

Rata de los suburbios
donde los sueños se coronan reyes
y hacen una apuesta perdida de antemano.

Atila que desbrozas la vida
recogiendo las huellas como frutos robados,
nada crece a tu paso más allá de la tumba
y sin embargo,
te sucede lo eterno cual promesa del diablo.

A.M.G (2016)




18 ago. 2016

¿Y si me contestas?



Hoy voy a pensar con un interrogante permanente
¿por qué? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Cómo? ¿...y si...?
Tengo ganas de no saber
y que alguien me lo cuente.

¿Por qué no nos crecen los dedos como los dientes,
poco a poco,
para ir tocando con dolor y sorpresa de sabores,
para aprender a masticar los tropezones de las pieles
que nos encontramos en las primeras caricias,
para limpiarlos día a día de señales precavidas
y llenarlos de texturas,
de palabras que se muestran sin decirlas?
¿Por qué la simetría del diez
por abajo y por arriba?
¿Por qué tenemos manos que son como garras,
terminadas en dedos y no en pezuñas?

¿Cuándo doblegaste tu existencia al infortunio,
y perdiste la fe en poder salvarte?
¿Cuándo la suerte se convirtió en desdicha
y empezaste a creer que no existía?
¿Cuándo te rendiste a ese Dios despiadado
que no te alivia?

¿Dónde te escondes cuando nadie te mira?
seguro que estás en alguna parte
deshojando margaritas.
Pero...
¿Dónde están esos pétalos caídos
que son respuestas llenas de certezas
que se niegan a si mismas?
No están en el ajeno, no te mira,
quizá volaron hace tiempo hacia tierras fértiles
preparadas para cosechar mentiras.
Tal vez seas el fruto de esa cosecha y no existas.

¿Cómo te encuentras?
te preguntan,
a veces desde tan lejos
que la respuesta llega tarde.
¿Cómo te has metido en esta historia?
te reprochan,
a veces desde la misma pluma
que escribió la trama.
¿Cómo te has dejado llevar?
se lamentan,
a veces desde la ola que te arrastró a la orilla.

¿Y si nuestra anatomía es un rebelión contra la naturaleza?
La revolución del error, contra su regla perfecta.
Erguidos la pisoteamos en lugar de recorrerla.

¿Y si Dios fuese un reclamo
de los que solo creen en sí mismos?
El egoísmo sería el supremo bien
de los que no se atormentan por sus actos.

¿Y si nada existe al otro lado de una puerta cerrada?
Los sentidos se desvanecen frente a lo que no puede percibirse.
y entonces ¿quien los reclama?

¿Y si somos como los demás creen que somos?
¿Y si somos unos mentirosos?
A.M.G (2016)





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